Caminaba sola, bajo la intensa lluvia que caía de un cielo desolado, ensombrecido.
Su ropa estaba empapada, pero a ella le daba igual. No le quedaba nada. No tenía a nadie a su lado.
Dio un par de pasos y sus pies se encontraron con un recuerdo de su niñez: un columpio. El columpio donde ella siempre se había columpiado. Donde su madre se había quedado tardes enteras junto a ella, empujándola y dándola la ilusión de tocar el cielo con sus pequeños dedos.
Y ya no quedaba nada.
Sus ojos observaron, mientras se sentaba en el columpio, a su alrededor. Todo estaba vacío, desolado. Pero en cierto modo eso la gustaba. La soledad a veces era buena, aunque su corazón doliera y suplicara por vida.
Tras largos minutos sentada, mirando cómo las gotas intentaban llegar hasta sus huesos, quiso olvidarse de todo.
Y, cerrando los ojos, comenzó a balancearse, intentando volar e irse lejos de ese lugar.
Y, por un momento, logró su objetivo, y logró ser feliz, bajo aquel escenario cubierto por el agua.
"Everything will change, nothing stays the same.
Everything is dark, it's more than you can take.."